Esta fotografía obtuvo un Pulitzer y fue portada de la revista Time.
Su autor fue el sudafricano Kevin Carter, testigo de los numerosos horrores cometidos en nombre de una tierra en descomposición. Sus imágenes, crudas, directas y sangrantes para la conciencia del ciudadano occidental, fueron durante años responsables de que en el primer mundo no se olvidaran todas las culpabilidades.
En 1994, Carter tomó la fotografía que le hizo pasar a la historia, la imagen que escenifica todas nuestras depravaciones: el buitre esperando a que la moribunda niña concluyese su camino. En ese momento Kevin Carter traspasó las fronteras que separan al periodismo responsable de la rapiña.
Carter no ayudó a la niña. A los periodistas se les aconsejaba que no tocasen a los moribundos por riesgo de contraer enfermedades infecciosas, pero no tuvo reparos en retratarla. Su imagen le trajo el éxito, la fama, las críticas (positivas y negativas), la espiral descendente y la conciencia manchada.
El 27 de julio de 1994, Kevin Carter se suicidó. Las palabras en su nota de despedida hablan de dinero, locos del gatillo, heridas, asesinatos. En 1996, Manic Street Preachers compusieron una canción a su nombre, que no en su memoria
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